luneando
Supongamos, luna, que no nos pasa nada.
Que nos cruzamos, circunstancialmente, en la autopista sideral.
Vos, en tu milenaria distancia.
Y yo, en viaje de pensamientos.
Que te digo, por decir algo, que me fastidia el humo de los caños de escape y el zumbido de las lucièrnagas.
Que las flores de hojalata no se marchitan tan pronto, en el jarròn.
Que me cuesta hablar en silencio.
Supongamos que la niebla se te mete en la garganta y no paràs de toser.
Que te recomiendo, asì como al pasar, un jarabe. Hecho a base de pecados veniales. Que se toma en ayunas, mientras el reloj se desnuda, de espaldas a la pared, y de a dos cucharadas por làgrimas.
Supongamos, que en agradecimiento, creès conocerme.
De vista.
De una noche, en un balcòn.
Y que la ocasiòn propicia la abertura hacia la nube.
Entre nosotras, luna, yo no sè si modifica mucho las cosas que vos seas un satèlite, y yo un ser humano.
Que yo me pinte las uñas.
Que vos entres y salgas cuando se te ocurra.
Que a mì me dè por llorar.
Y a vos, por brillar.
Supongamos que intentàs contestar y no se te entiende.
Que a mì se me entiende, pero no hallo respuestas.
Tenemos en comùn un sustantivo, femenino y singular.
Te duele el alma cuando llueve y quedàs encerrada en tus cuartos?
Hiciste el amor con amor?
Alguna vez te olvidaron?
Hay algo peor que envejecer o estar sola?
Los hombres, aman?
Supongamos que nos quedamos mudas las dos.
Ups, ya llega mi tren de medianoche, voy hasta la terminal de las almohadas.
En la pròxima oportunidad te traerè maquillaje...Estàs muy pàlida.
Y, a veces, se te notan las ojeras.
Y la tristeza.
Tanto como, de cuando en cuando, a mì....

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