Ansiedad Qué fácil sería que el culpable de nuestra ansiedad fuera nuestro cuerpo… qué fácil sería recibir una receta y seguirla, qué fácil sería… con una pastilla bastaría. No tendríamos que cambiar nada en nuestro interior, no tendríamos que cambiar nuestra vida, sin esfuerzos… sin salir del confort… sin enfrentarnos a la vida, con una pastilla bastaría. Tan sólo levantar nuestra mano por un segundo, llevar la tableta a nuestra boca, pasarla con agua de sandía, y listo, con eso bastaría. Pero no, no basta… funciona por un rato, duerme los síntomas, la dejas de tomar… y volvemos a empezar. No basta la pastilla, y no basta, porque tu cuerpo no está mal, funciona perfecto, sabe lo que hace, y lo hace perfecto. ¿Y sabes qué está haciendo? gritarte, llamarte la atención, hacer berrinche, quiere vivir, lucha por sobrevivir. Él trata de decirte algo, necesita algo de ti, necesita tu atención y tu cuidado, necesita ...