Vienen, vuelan, besan
palabras
que fueron tuyas,
antes de que yo las abrigara.
Y quisiera notarlas
aquí, en mi boca,
saberlas,
tragarlas,
dejarlas que se pierdan
por mi garganta.
Y que entren en mí
como si tú hablaras,
como si tú llegaras,
como si una parte de ti
penetrara
hasta tan dentro
que me ahogara el silencio,
que se llevara la calma,
que me sacara los gritos
que te llamaban.
No pares nunca,
te lo ruego,
de besarme
con tus palabras.
Hasta que me rompan
el alma.

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